
Dos becarias brasileñas que se desplazaron a Japón para estudiar métodos de “humanización” del parto.
Brasil cuenta con los bosques tropicales más extensos y el río más largo del mundo, el Amazonas, y también celebra el carnaval más espectacular, el Mardi Gras. Pero también posee una distinción más dudosa, la de tener una de las más altas tasas de nacimientos por cesárea del mundo.
Este procedimiento es necesario en algunos casos, pero aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que no más del 15 por ciento de los nacimientos de un país sean por cesárea, en Brasil la cifra ronda el 40 por ciento. Y en algunas clínicas privadas alcanza el 90 por ciento. Los expertos creen que más de la mitad de estas operaciones son innecesarias.
La Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA) ha estado ayudando a ofrecer alternativas a las operaciones de cesárea en los casos en que ha sido posible. En 1996 inició el proyecto de Mejoramiento de la Salud Maternal e Infantil, también llamado Projeto Luz o Proyecto Luz, en el estado brasileño nororiental de Ceara, donde existía una alta tasa de mortalidad infantil. El proyecto ofrecía cuidados perinatales a las mujeres que optasen por un parto natural.
TUn padre baña a su hijo recién nacido. .
En 2002, la JICA empezó la capacitación de las obstetras del sector público mediante métodos japoneses para "humanizar el parto". La Sra. Gerusa Amaral, obstetra y profesora universitaria, y la Sra. Virgenia Ferreia, experta en ginecología, con la ayuda de la JICA, unieron sus esfuerzos para celebrar seminarios en pueblos y ciudades de todo el noreste y norte de Brasil para presentar estos nuevos métodos.
"La intervención médica innecesaria a veces equivale a violencia y perjudica a las mujeres", dijo recientemente la Sra. Gerusa. "La humanización del parto protege a las mujeres y les permite desarrollar un amor más profundo por sus hijos. Difundir las experiencias acumuladas durante el estudio en Japón y extender esta iniciativa es la misión de mi vida."