
La asistencia al desarrollo de Japón, que ha sido un importante instrumento de la política exterior durante décadas, se encuentra en una encrucijada, según la Sra. Sadako Ogata, presidenta de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA). El próximo año marcará el inicio de una nueva dirección para la ayuda a millones de personas en los países en vías de desarrollo.
"Hoy nos encontramos en una encrucijada", dijo la Sra. Ogata en un discurso pronunciado en la Universidad de Oxford el viernes 22 de junio. "Mientras que países como el Reino Unido han aumentado su ayuda, la Asistencia Oficial Japonesa para el Desarrollo (AOD) se ha reducido en un 40 por ciento en los últimos 10 años. Tenemos que invertir esta tendencia, pero nos enfrentamos a un reto: "¿cómo vamos a lograr esto?"
La Sra. Ogata también comentó: "Durante medio siglo, la asistencia al desarrollo ha sido uno de los principales instrumentos de la política exterior de Japón, y ha jugado un papel decisivo en establecer una posición global de nuestro país en el mundo. El 2008 será un año decisivo que ayudará a formar el (futuro) papel de Japón en la comunidad global".
En mayo del 2008, Japón será la sede de una cuarta conferencia internacional sobre África –la Conferencia Internacional de Tokio sobre el Desarrollo Africano (TICAD IV)- en donde se debatirán las maneras de acelerar el crecimiento económico en todo el continente. En julio, Japón será sede de la cumbre del G8. Y en octubre, la propia JICA finalizará una importante reestructuración al fusionarse con el Banco Japonés para la Cooperación Internacional (JBIC), formando así una 'Nueva JICA'.
Durante su discurso en Oxford ante académicos y especialistas en desarrollo, la Sra. Ogata hizo una reseña sobre el progreso de Japón desde su calidad de importante receptor de ayudas tras la II Guerra Mundial hasta convertirse en el mayor donante de ayuda al desarrollo bilateral en la década de los años 90.

La Sra. Ogata abordó tres retos importantes: la promoción del concepto de la 'seguridad humana'; la mejora de la ayuda al desarrollo de África; y la reestructuración de la propia JICA.
Asimismo, la Sra. Ogata recalcó que la idea de la seguridad humana, que pone su énfasis en el bienestar y la seguridad de las comunidades, ya no puede ser garantizada solamente por las estructuras estatales como el fortalecimiento judicial o de las leyes, sino que ahora hay que animar a la gente a involucrarse directamente en la educación, la salud y otros proyectos. La JICA incorpora este concepto en su planificación.
La agencia ha desplazado su centro de atención al desarrollo de África. Hasta ahora, "la ayuda japonesa a África había seguido el consenso internacional de concentrarse en la reducción de la pobreza mediante la promoción de proyectos en los campos de la educación, la salud, el agua y la agricultura. Aunque seguiremos activos en estos campos, ahora vamos a prestar más atención a la aceleración del crecimiento económico (global)".
La Sra. Ogata afirmó que "se pueden aprender lecciones analizando el progreso económico de Asia, estimulado por la ayuda japonesa, y los líderes africanos ya están debatiendo abiertamente el objetivo de convertir el 'milagro asiático' en el 'milagro africano'".
Ogata puso sobre la mesa ambiciosas ideas para estimular el crecimiento de las infraestructuras, una 'revolución verde' en agricultura, empoderamiento de la mujer, desarrollo de alta tecnología y protección del medio ambiente.
En octubre de 2008 la JICA finalizará una fusión con la parte del JBIC que ofrece préstamos blandos a los países en vías de desarrollo. También supervisará importantes partidas de la ayuda de la cooperación financiera no reembolsable que actualmente es desembolsada por el Ministerio de Relaciones Exteriores.
Para ese entonces, la 'Nueva JICA' se convertirá en la principal agencia de desarrollo bilateral del mundo, con recursos financieros cercanos a los 8.800 millones de dólares, con un staff compuesto por más de 1.600 personas, y operará en aproximadamente 155 países.
"De forma única, y por vez primera, una agencia de ayuda japonesa tendrá la facultad de ofrecer tanto la asistencia técnica, como préstamos y la cooperación financiera no reembolsable ‘ todos bajo un mismo techo'. La Nueva JICA podrá ayudar a planificar y ejecutar proyectos de forma más rápida y eficiente", afirmó la Sra. Ogata.
Aunque es cierto que la AOD de Japón ha ido disminuyendo, el motivo ha sido en gran parte la reforma administrativa y fiscal, junto con un lento crecimiento económico.
No obstante, la Sra. Ogata destacó que el interés del pueblo japonés por ayudar a los países en vías de desarrollo no había disminuído y que "para ganar apoyo dentro de Japón, pienso aprovechar la próxima fusión con el JBIC para intentar colocar la ayuda al desarrollo en lo más alto de las prioridades políticas de Japón", y solicitar a "empresas, académicos y periodistas que se unan a los debates y las actividades de la asistencia al desarrollo".
En el extranjero, la Sra. Ogata dijo que intentaría fomentar una cooperación más estrecha y buscar lazos con países como el Reino Unido y, ayudar en la coordinación de acciones globales en áreas como la asistencia para el desarrollo y el cambio climático.
(En la sección The President’s Desk de la web de la JICA puede encontrarse la transcripción completa del discurso de la presidenta Ogata).