Agencia de Cooperación Internacional del Japón

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Enfoques Latinoamérica

octubre 2011

Un continente en transición

Foto Primeros inmigrantes japoneses

Los primeros inmigrantes se encontraron con un panorama desalentador. La nueva patria era a veces una jungla tan densa que tapaba por completo el sol, como recordaba un poblador inmigrante: "Eran tan frondosos los árboles, que hasta de día había oscuridad. Otras veces, el cielo se volvía amarillo porque los inmigrantes quemaban la vegetación y despejaban el terreno para ganar tierras de cultivo."

Todo era soledad, enfermedad y suicidio.

La migración japonesa a Sudamérica comenzó hace más de 100 años y, si bien es una circunstancia muchas veces inadvertida por el resto del mundo, se trata fundamentalmente de una colorida historia de perseverancia y triunfo.

Aquellos pobladores originales, arrastrados de su tierra natal por penurias económicas como muchas otras comunidades del resto del mundo, se han constituido ahora en una población de 1.7 millones de japoneses étnicos. Si bien la mayoría de ellos viven en Brasil, otras comunidades ‘nikkei' similares habitan en otros países latinoamericanos.

En sus patrias adoptivas, llegaron a ser exitosos empresarios, industriales, educadores, científicos e incluso políticos.

El apoyo que da Japón a estas comunidades radicadas en el exterior a través de infraestructura, hospitales, escuelas, centros de investigación y asistencia financiera constituye un componente inusual pero clave de su asistencia al desarrollo de toda la región, que ha evolucionado con gran rapidez en las últimas décadas.

Riqueza… y pobreza

Latinoamérica se extiende a lo largo de 21 millones de kilómetros cuadrados, lo cual equivale al 14,1% de la superficie de la Tierra. Alberga magníficas civilizaciones antiguas y casi 600 millones de habitantes incluyendo comunidades indígenas, descendientes de esclavos africanos, inmigrantes europeos y nikkei.

La cuenca del Amazonas es el ecosistema más grande e importante del mundo. Con una extensión de 2.5 millones de millas cuadradas, contiene dos tercios del agua dulce del mundo, más del 50% de la selva tropical del planeta y, junto con la adyacente cordillera de los Andes, alberga la mitad de flora y fauna mundial.

Semejante extravagancia representa el potencial para un "luminoso y brillante futuro" pero también viejos y nuevos desafíos— codicia, explotación económica e impacto ambiental. Los primeros colonos españoles y portugueses, por ejemplo, se vieron atraídos por el oro y otros minerales preciosos pero también trajeron muerte, enfermedades y siglos de agitación política y social con secuelas que se sufren aun hoy.

Paisaje mixto

Foto Primeros inmigrantes japoneses

Todavía se ven manchones de pobreza, inequidad económica e inestabilidad política en medio de la abundancia natural. Algunos países experimentaron importantes avances económicos, sociales y políticos. Están saliendo de su condición oficial de "menos desarrollados" y pasando a ser naciones de ingresos medios. Brasil ya ha dejado de ser una mera usina regional y está comenzando a asistir en forma activa a otros países en desarrollo, muchas veces en colaboración con JICA.

Las actividades de la agencia reflejan estas realidades diversas: la necesidad continua de ocuparse de la pobreza; abastecer de agua limpia y abundante y otros servicios a comunidades rurales pobres; erradicar enfermedades debilitantes como el mal de Chagas, que ha generado costos humanos y económicos devastadores durante siglos, especialmente en América Central; y promover el desarrollo agrícola e industrial.

Por sus vitales aunque frágiles ecosistemas, Sudamérica ha sido especialmente vulnerable al cambio climático, la degradación ambiental, la agresión a la biodiversidad y el impacto del abuso humano. JICA ha participado durante años en una serie de proyectos destinados a abordar estos temas.

La llamada cooperación triangular, programas que incluyen a JICA, a países en desarrollo y a un tercer "socio" de países más avanzados, viene cobrando cada vez más importancia al igual que la cooperación sur-sur, que involucra el intercambio de recursos, tecnología y conocimientos entre países en desarrollo.

Las instituciones de investigación y otra infraestructura originalmente destinada a ayudar a las comunidades nikkei se han transformado en patrimonio nacional y los nikkei se han incorporado e integrado al resto de la sociedad.

Explorando cielo y tierra

En el extremo sur virtual del continente, se está realizando desde hace años un experimento científico para examinar la capa de ozono. La misma protege a la tierra del bombardeo de la alta radiación, que puede causar cáncer de piel entre otras enfermedades y altera el equilibrio de ecosistemas enteros.

El problema es que lo que llaman agujero de ozono es la capa de ozono propiamente dicha, que se encuentra centrada en la Antártida y en la región sud del continente sudamericano. Con un tamaño que supera en 1 vez y ½ la masa terrestre de los Estados Unidos, la capa de ozono se ha formado por el uso generalizado de clorofluorocarbonos en electrodomésticos como el refrigerador.

Los científicos japoneses que trabajan bajo el auspicio de JICA y sus contrapartes de Argentina están colaborando en el seguimiento del "agujero" con el fin de determinar su impacto global. El proyecto de JICA también ha permitido desarrollar un sistema de alerta temprana para evitar la exposición innecesaria a la radiación UV peligrosa y un programa educativo para escuelas locales.

Más al norte, en la enorme amplitud de la Cuenca del Amazonas, los expertos de JICA vienen trabajando desde hace años, no solo para develar los secretos del ecosistema más grande del mundo, sino también para protegerlo de los apremios climáticos, ambientales y humanos, cada vez más intensos.

Con la asistencia de sistemas satelitales japoneses, las autoridades federales brasileñas lograron reducir en forma drástica la destrucción humana de los bosques a través de la tala ilegal, graficando imágenes en "tiempo real" de los bosques aun durante la estación de lluvias, cuando la nubosidad espesa puede enmascarar la destrucción.

Un ambicioso proyecto de cuatro años con el Instituto Nacional de Investigaciones Amazónicas de Brasil se propone determinar cuestiones tales como cuánto carbono contiene la cuenca del Amazonas. Con los datos obtenidos, los políticos y científicos podrán entender con mayor claridad y manejar de manera más efectiva desafíos tales como el cambio climático y la preservación de la biodiversidad, actualmente amenazada en una buena parte.

Envenenamiento por mercurio y manglares

Foto Perú-Ecuador: construcción de puentes

Mientras que los programas mencionados más arriba tienen un cariz "celestial", otros proyectos ambientales de igual importancia tienen muy bien puestos los "pies sobre la tierra".

La zona del río Tapajos en Brasil está contaminada con mercurio, en parte por la extensiva actividad de la minería aurífera. JICA ha estado asistiendo a las organizaciones nacionales en el refuerzo de sus capacidades analíticas y de diagnóstico y en el desarrollo de un moderno laboratorio que compartirá sus actividades de investigación con países limítrofes como Perú y Bolivia.

La agencia prestó asistencia técnica para restaurar y preservar los humedales del litoral mejicano y los manglares en la Península de Yucatán, que alberga 600 especies animales como el famoso flamenco rosado.

Los expertos japoneses están colaborando con el Museo Nacional de Recursos Naturales de Argentina, una de las instituciones más importantes de Latinoamérica, en su tarea de preservar y catalogar sus colecciones, que incluyen millones de especímenes, mientras los especialistas continúan identificando decenas de nuevas especies.

La cordillera de los Andes constituye la columna vertebral del continente y no solo ofrece un telón de fondo espectacular, sino que contribuye con sus glaciares que son una importante fuente de agua dulce para las poblaciones locales y urbanas.

Los glaciares se están retirando por el cambio climático. Algunos de ellos prácticamente han desaparecido. En Bolivia, JICA y expertos locales se están ocupando de proporcionar un panorama integral de lo que está ocurriendo con los glaciares y por qué.

Los resultados de este proyecto de investigación de cinco años les permitirá a los funcionarios desarrollar programas destinados a minimizar el impacto del clima en los ecosistemas circundantes y en las actividades agropecuarias y minimizar la amenaza al abastecimiento de agua potable a la capital, La Paz, y otros centros urbanos.

El agua es un tema complicado en muchas partes de Sudamérica. Bolivia y Perú, por ejemplo, tienen en teoría abundante disponibilidad de agua.

Sin embargo, por diversas razones—el retroceso de los glaciares, la contaminación de los ríos, la dificultad en la explotación de reservorios subterráneos—muchas comunidades, particularmente en el campo, sufren eterna escasez de agua.

Desde 1992, sin embargo, unas 4.500 de las 28.000 comunidades rurales de Bolivia, que representan el 70% de la población del país, recibieron ayuda con la excavación de miles de pozos de distinta profundidad, la instalación de sistemas de energía eólica para el suministro de electricidad, y el establecimiento de empresas de pequeña escala capaces de generar fondos para el mantenimiento de los sistemas de suministro de agua.

En Perú, el programa Agua Para Todos apunta a mejorar el suministro general de agua dulce a centros urbanos como Lima, la capital, y abordar problemas relacionados con las aguas servidas.

Cooperación estrecha

En la década del 70, la asistencia técnica japonesa le permitió a Brasil transformar las tierras vírgenes de sus cerrados en granero y fuente de agroalimentos, donde se cosechan grandes volúmenes de soja, maíz, arroz, mandioca y azúcar. En su momento, la transformación fue aclamada como "uno de los grandes logros de la ciencia agrícola del siglo XX". En el último tiempo, JICA contribuyó al desarrollo del concepto de agroforestación en la cuenca del Amazonas.

Un aspecto importante de estos y muchos otros proyectos es el efecto "dominó" o de "valor agregado". JICA y Brasil, por ejemplo, ahora están cooperando con Mozambique en un ejemplo de cooperación "triangular" para recrear el milagro de los cerrados en el estado sudafricano. Los destinatarios de este trabajo técnico agroforestal de JICA, a su vez, comparten el conocimiento adquirido con el país vecino Bolivia y otros países.

Japón, Paraguay y Méjico están participando en un proyecto conjunto para dar impulso a la pujante industria del sésamo en Paraguay. En Brasil se ha implementado el sistema de vigilancia comunitaria local de Japón, Koban, y ese conocimiento puede ser compartido con países de la región como El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua.

Argentina y Japón están prestando asistencia conjunta a Haití para que el país caribeño pueda recuperarse del devastador terremoto de 2010, en el que llegaron a morir 220.000 personas.

JICA ha estado trabajando con gobiernos internacionales, regionales y nacionales en Nicaragua, Honduras, Guatemala, Panamá y El Salvador para combatir la enfermedad de Chagas o "beso mortal" que ha causado muchas muertes y destrucción durante siglos en América Central y del Sur.

Foto Saneamiento del río Tiete en San Pablo con préstamos en yenes

Infraestructura, Educación, Industria

La infraestructura, la educación, la salud, el desarrollo de la comunidad, la expansión industrial y la prevención de desastres también ocupan un lugar importante en las actividades de desarrollo de JICA.

Sobre la base de acuerdos de asistencia técnica y ayuda a través de préstamos y donaciones, se han llevado a cabo proyectos de construcción de puentes, puertos, sistemas de tratamiento de residuos, usinas y sistemas de control de inundaciones en Nicaragua, Perú, Ecuador, Bolivia y Brasil.

En Méjico, JICA está contribuyendo al fortalecimiento de pequeñas y medianas empresas con programas de capacitación y soporte tecnológico en industrias que incluyen desde plásticos hasta producción automotriz.

En República Dominicana, se están implementando proyectos de tratamientos de residuos y prevención de la contaminación en las principales áreas urbanas.

Y dolorosamente, con posterioridad al terremoto y tsunami sufrido por Japón en 2011, JICA está participando en proyectos de prevención de desastres en El Salvador, Guatemala y otros países.

"Latinoamérica está cambiando con rapidez," dice Hajime Takeuchi, subdirector general del departamento latinoamericano de JICA. "Nuestros distintos proyectos reflejan ese cambio y los problemas complejos que enfrenta la región."

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