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Enfoques Latinoamérica

octubre 2011

El principio del Koban

Foto La policía japonesa y la brasileña deliberan sobre el concepto de Koban

¿Qué tienen en común el Japón del siglo XVII y una megaciudad del siglo XXI?

Un concepto de vigilancia comunitaria desarrollado en aquellos tiempos lejanos le está ayudando a las autoridades de Sao Paulo, la pujante metrópolis brasilera de casi 20 millones de habitantes, a reformar un sistema de aplicación de la ley que quedó aplastado por altísimas tasas de delincuencia y profunda desconfianza pública.

El KOBAN está basado en la idea de vigilancia comunitaria directa. En los barrios, se instalan pequeñas comisarías que, una vez que afianzan la seguridad y la confianza de las comunidades, pueden ocuparse con eficacia de manejar situaciones problemáticas prestando servicios de emergencia o resolviendo delitos o prestando asistencia en caso de objetos perdidos o dando indicaciones a transeúntes que lo necesiten.

El primer Koban, una simple garita de vigilancia, se instaló en Japón en 1874 y en la actualidad, con 6000 unidades de vigilancia en todo el país, se ha integrado como un símbolo de seguridad ciudadana instantáneamente reconocido.

Ha tenido tanto éxito el sistema, que JICA "exportó" el concepto a países tan distantes en el mundo como Singapur, Indonesia y varios países de Sud y Centroamérica, incluido Brasil.

El estado de Sao Paulo y su ciudad capital introdujeron el concepto de los Koban en 1997 y durante el último proyecto, que finaliza este año, Sao Paulo recibió la visita de expertos en vigilancia japoneses, y funcionarios del gobierno local, a su vez, viajaron a Japón para asistir a cursos de capacitación avanzada.

Casi la mitad de los 27 estados brasileros adoptaron el sistema, al igual que otros países de la región como El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua.

Brasil necesitaba toda la ayuda posible. Junto con su crecimiento económico impresionante en los últimos años, el gigante sudamericano registró estadísticas de delitos igualmente "impresionantes".

Foto Patrulla ciudadana de a pie

En Sao Paulo se asesinaron en 2003, 30.1 personas por cada 100.000 habitantes, cifra que supera en cinco veces las del estado norteamericano de California.

En el sector de la ciudad llamado Vila Formosa, de dos kilómetros cuadrados, una unidad de 17 oficiales de policía brasileros trabaja desde 2008 para estrechar los lazos con 10.000 empleados locales de la ciudad y de pequeñas industrias.

"Antes, la gente le tenía miedo a la policía. Teníamos una imagen muy negativa," admite el Sargento Adilson Ciriaco, quien está al frente del Koban. "Hoy, se acercan a nosotros para denunciar delitos. Todos nos conocen. Nos hemos transformado en una cara amiga."

El cambio se atribuye a la práctica de actividades tales como patrullaje de a pie, "golpear puertas" por el vecindario y toda la comunidad, ayudar a la gente que vive en la calle y a los mayores, visitar escuelas, crear huertas comunitarias y publicar una gacetilla impresa con noticias de los Koban.

"Los robos y los asaltos disminuyeron en un 40% los últimos dos años," señaló el Sargento Ciriaco. "La gente se acerca a conversar con nosotros, a decirnos cosas. Participan en forma activa en la vigilancia comunitaria en lugar de huir de nosotros."

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