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Enfoques Latinoamérica

octubre 2011

Enfrentando terremotos, volcanes, huracanes e inundaciones

Foto Jóvenes entrenándose en técnicas de lucha contra incendios

Cuando el huracán Ida irrumpió en El Salvador en noviembre de 2009, disparó una serie de devastadoras inundaciones y aludes que dejaron un saldo de más de 300 víctimas entre muertos y desaparecidos.

En Las Hojas, un pueblo de la costa salvadoreña, no se registraron muertes, lo cual se atribuyó en parte, según una investigación realizada más tarde, a la existencia de un sistema de alerta temprana de desastres instalado allí por JICA.

A medida que el aumento en los niveles de agua se hacía más peligroso, el sistema inalámbrico donado por JICA transmitía información sobre la situación a la comisión de prevención de desastres de la comunidad. Las sirenas de alarma sonaban en todo el pueblo alertando a los residentes, que se alejaban rápidamente antes de que los alcanzara la inundación.

No sólo El Salvador, sino muchas otras zonas de la región de Latinoamérica y el Caribe están expuestas a desastres naturales como terremotos, volcanes, huracanes, inundaciones y aludes.

En muchas oportunidades, JICA ha prestado servicios de emergencia socorriendo a víctimas de desastres naturales como fue el terremoto en Haití en 2010, que dejó un saldo de más de 220.000 muertos.

También participó en proyectos de asistencia técnica de largo plazo. En 2001, alrededor del 12% de los hogares de El Salvador fueron destruidos por desastres naturales. En un proyecto de 5 años que comenzó en 2003, JICA prestó asistencia en el desarrollo y construcción de edificios antisísmicos para familias de bajos ingresos, y como parte de un proyecto complementario lanzado en 2009, está ayudando a fortalecer la gestión local en el rubro de la construcción.

En Perú, luego del terremoto de 2007 que causó la muerte de centenares de personas y destruyó miles de hogares, expertos de JICA colaboraron en el desarrollo de viviendas antisísmica en las regiones devastadas.

Foto Una actividad popular conocida como "Caravana de la Rana" les enseña a jóvenes estudiantes de Guatemala a responder a desastres naturales

En Guatemala y países vecinos, JICA ha patrocinado actividades educativas y de "esparcimiento" destinadas a concientizar a niños de hasta ocho años de los peligros y enseñarles a responder en distintas situaciones.

En Japón, la rana es un símbolo de amistad que inspira buenos sentimientos y las llamadas caravanas de la rana han recorrido escuelas, incluyendo la participación de funcionarios locales, docentes y alumnos. A través de juegos, los niños aprenden a apagar incendios o rescatar a personas atrapadas debajo de los escombros después de un terremoto.

Durante los últimos años, la agencia también estuvo trabajando en El Salvador y en otros cinco países de América Central —Costa Rica, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá— con un Proyecto sobre Desarrollo de Capacidades para la Gestión de Riesgos de Desastres en América Central (BOSAI).

En cada uno de estos países, se eligieron comunidades piloto que recibieron el asesoramiento de expertos en prevención de desastres en cuanto a medidas destinadas a combatir los distintos tipos de catástrofes naturales a las que están expuestas estas regiones.

Los pobladores de Las Hojas y de muchas otras comunidades no tienen dudas acerca de la eficacia de esta asistencia.

"Si bien las viviendas sufrieron daños físicos, lo importante es que no hubo muertes que lamentar," recordaba Francisco Oreliana, líder de la comunidad, "Agradezco a Dios por habernos dado esta oportunidad y al proyecto Bosai de JICA, que nos dio el conocimiento necesario."

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