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10 de marzo de 2021

[A diez años del Gran Terremoto del Este de Japón Vol. 2] Fukushima y Chernóbil: Creando el futuro a través de la investigación científica y compartiendo las lecciones aprendidas


Pasaron diez años del terremoto y el tsunami que provocaron el desastre en la central nuclear de Fukushima Daiichi. Todavía hay personas que no pueden regresar a sus pueblos natales situados en las zonas designadas de difícil retorno. Y 25 años antes, en abril de 1986, se produjo el desastre en la central nuclear de Chernobyl en Ucrania (ex Unión Soviética). La ciudad cercana al reactor quedó inhabitable, e incluso ahora, después de 35 años, sigue existiendo una Zona de Exclusión de 2.577 km2 (aproximadamente 1,2 veces la superficie de Tokio) solamente en Ucrania.

Actualmente se está llevando a cabo un proyecto internacional conjunto que relaciona Fukushima y Chernóbil con el objetivo de investigar y estudiar científicamente el entorno contaminado por el accidente de la central nuclear para prevenir contingencias en el futuro. El Instituto de Radioactividad Ambiental (IER) de la Universidad de Fukushima está desempeñando un papel destacado en este proyecto, investigando las sustancias radioactivas con tecnología de avanzada para el control y análisis medioambiental. Nosotros nos informamos sobre los avances en la reutilización de esas tierras contaminadas.


PhotoMiembros de la Universidad de Fukushima, la Universidad de Tsukuba y los institutos de investigación ucranianos realizan estudios de observación en la zona de exclusión de Chernobyl


Recopilación de datos para redefinir la Zona de Exclusión utilizando los métodos de monitoreo y análisis de Fukushima

PhotoEl Director del proyecto, Profesor Nanba (izquierda), y el Rector de la Universidad Nacional de Ciencias de la Vida y del Medio Ambiente de Ucrania (NUBiP), Profesor Stanislav Nikolaienko (derecha), comparten los más novedosos instrumentos y métodos de análisis para llevar a cabo investigaciones con el objetivo de promover el desarrollo de políticas en Ucrania y preparar a Fukushima para el futuro

El Profesor NANBA Kenji, director del IER de la Universidad de Fukushima, describe los avances del proyecto: "Los conocimientos adquiridos gracias al monitoreo periódico y continuo de la radiación (medición y vigilancia) en Fukushima y los métodos de análisis nos han ayudado a comprender mejor la situación y el movimiento de las sustancias radioactivas en Chernóbil. Nuestros hallazgos se difundieron en conferencias y se publicaron en revistas internacionales."


El IER se creó en 2013 en respuesta al desastre de la central nuclear de Fukushima Daiichi. Lleva a cabo estudios y observaciones del comportamiento de las sustancias radioactivas en los ecosistemas de bosques, ríos y océanos y de los efectos en los seres vivos de estos ecosistemas. El IER utiliza la más moderna tecnología de simulación numérica para desarrollar conocimientos científicos.

PhotoToma de muestras de suelo para el estudio de radioactividad en la zona de exclusión de Chernobyl

El Profesor Nanba explica la relación básica entre ambos. "Naturalmente, Chernóbil, que fue el primer lugar afectado por el desastre, tiene una larga historia de investigación y conocimiento. Por otra parte, en los 25 años anteriores al accidente en la central nuclear de Fukushima Daiichi, la ciencia y la tecnología han avanzado mucho. En particular, desde los 90 a la actualidad, los métodos e instrumentos para medir con eficacia y precisión el estroncio-90 y el cesio-137 evolucionaron de forma espectacular. Para el análisis del monitoreo ambiental y los modelos dinámicos de las sustancias radioactivas sobre la base de estos datos, podemos utilizar los conocimientos de Fukushima, que son los más recientes y actualizados".


Fukushima y Chernóbil, adquiriendo conocimientos y tomando conciencia juntos

Un ejemplo del amplio alcance del proyecto es el estudio medioambiental de la zona que rodea los estanques de enfriamiento contaminados por el desastre. Debido a la puesta fuera de servicio de la central, el nivel de agua de los estanques se redujo tras el corte del suministro de agua en 2014. Para comprobar los cambios que esto causó en el medio ambiente, se llevó a cabo un relevamiento de las sustancias radioactivas en el agua del estanque y en el suelo cercano a las tierras recién emergidas a la superficie y en el terraplén del estanque. Se están llevando a cabo diversas observaciones y análisis relacionados con las sustancias radioactivas en el medio ambiente, incluida la investigación de los efectos biológicos de los organismos acuáticos capturados, como peces y pequeños mamíferos salvajes, en los terrenos circundantes, y la observación de aguas subterráneas mediante la excavación de pozos.

PhotoRelevamiento del río en la Zona de Exclusión (izquierda)
Investigación de los efectos en bagres de gran tamaño y otros peces capturados en un estanque de enfriamiento (derecha)


Mark Zheleznyak, profesor del IER desde 2013, viene realizando estudios e investigación ambiental en los ríos circundantes desde que ocurrió el desastre nuclear en Chernobyl en 1986. Así nos explica la importancia de este proyecto.

"Han pasado casi 35 años desde el desastre de Chernobyl. Se están construyendo refugios para cubrir el sarcófago ("las nuevas estructuras de confinamiento seguro"), y el gobierno ucraniano tiene previsto renovar la Zona de Exclusión. Para poder concretarlo de forma segura y adecuada, es vital conocer primero con precisión la cantidad de sustancias radioactivas en la zona y el estado de su migración. Gracias a las actividades conjuntas de investigación con Japón, es posible hacer un monitoreo y seguimiento utilizando los instrumentos analíticos más avanzados de Ucrania. También tenemos mucho que aprender, intercambiando información sobre el establecimiento de zonas de evacuación en algunos casos y la suspensión de las órdenes de evacuación, en otros, según indiquen los resultados del monitoreo ambiental en Fukushima".

En la capital, Kiev, situada a unos 100 km al sur de la central nuclear de Chernobyl, viven unos 2,9 millones de personas. Por la seguridad de los residentes, es esencial reforzar el sistema para asegurar un monitoreo constante de la re-emisión de sustancias radioactivas.

Contar con datos científicos es fundamental para prever el futuro de las zonas afectadas

En abril de 2020, se produjo un incendio forestal en la Zona de Exclusión de Chernóbil, que destruyó aproximadamente un tercio del área. Llevó aproximadamente un mes extinguir el fuego. En ese momento, se difundió por todo el mundo información falsa sobre la "re-emisión a gran escala de sustancias radiactivas", sin que nadie la verificara.

PhotoIncendios forestales en la Zona de Exclusión en abril de 2020


PhotoResultado de la simulación de la concentración de cesio-137 en la atmósfera como resultado de los incendios forestales en la Zona de Exclusión en abril de 2020 (Extracto de Talerko et al., 2021 Atmospheric Pollution Research.)

"El monitoreo de sustancias radioactivas procedentes de los incendios forestales en la zona de Chernóbil fue una de nuestras tareas iniciales, que requirió observaciones detalladas utilizando drones. También utilizamos un impactador para tomar muestras y analizar la atmósfera en Kiev. Aunque se observó mayor cantidad de cesio-137 que antes de los incendios, su nivel estaba muy por debajo del permitido para Ucrania. Puesto que, desde el IER, que es un instituto de investigación conjunto, difundimos información a la prensa a partir de pruebas científicas, creemos que pudimos evitar en cierta medida el riesgo de que se difundiera información falsa", afirma IGARASHI Yasunori, profesor adjunto designado especialmente en el instituto, al describir algunos de los logros de este proyecto.


Al acercarse el décimo aniversario del Gran Terremoto del Este de Japón, el profesor Nanba habla del futuro del proyecto de la siguiente manera.

"El objetivo de este proyecto conjunto internacional es vincular los resultados de las diversas investigaciones realizadas en ambos países con las decisiones políticas del gobierno ucraniano. A través de la investigación comparativa entre Chernóbil y Fukushima, esperamos descubrir fenómenos hasta ahora desconocidos y proporcionar pistas para predecir el futuro de Fukushima. Nos gustaría seguir difundiendo lo aprendido y los hallazgos científicos derivados de los desastres nucleares de Chernóbil y Fukushima, no sólo en estos dos países, sino también al mundo, mientras continúa la colaboración entre Japón y Ucrania. El IER, por su parte, sigue proporcionando una plataforma para que los investigadores de todo el mundo interactúen y para que el público en general, principalmente en Fukushima, hable sobre los resultados de nuestras investigaciones. Seguiremos informando nuestros hallazgos con claridad y proporcionando información detallada en artículos académicos, así como en conferencias y seminarios públicos para estudiantes secundarios de todos los niveles."


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